
El Reencuentro y el Festín
No todo fue distorsión y gritos. Uno de los puntos más mágicos de este viaje fue el reencuentro con viejos amigos. Hay amistades que el tiempo no oxida, y pudimos compartir momentos increíbles alrededor de una mesa. Cenamos con unos, compartiendo anécdotas de años atrás, y al día siguiente disfrutamos de un almuerzo con otros antes de prepararnos para la batalla en el recinto. ¡Nada como recargar energías con buena comida y mejor compañía!



Cuando las luces se apagaron y empezó a sonar el "boom-na-da-muma-na-namusa", el mundo se detuvo. La presentación en Bogotá fue impecable. Ver a Jonathan Davis con su icónico pie de micrófono diseñado por Giger y sentir ese bajo de Fieldy retumbando en el pecho es algo que ninguna grabación puede replicar.
Saltamos, gritamos y liberamos toda la energía acumulada. ¿El resultado? Rodillas destrozadas y un dolor de cuerpo que me recuerda que lo di todo en el mosh. ¡Sin arrepentimientos!
al día siguiente nos la pasamos bastante tranqui en un centro comercial cercano a la terminal de transporte porque ya "habíamos vivido suficientes emociones" así que recordamos nuestra infancia con carritos chocones y jueguitos, nos divertimos mucho hasta que llego la hora de irnos .

El "Sándwich" de Regreso: De la Euforia al Caos
Si el concierto fue intenso, el regreso fue una odisea de nivel "jefe final". Lo que debía ser un viaje tranquilo de 8 horas se transformó en una maratón de 12 horas.
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Nos encontramos atrapados en medio de un conflicto entre las barras bravas del Cali y el ESMAD de la policía. Imaginen la escena: más de 90 vehículos llenos de hinchas violentos, una horda de motorizados del ESMAD y nosotros ahí, justo en el "sándwich" del conflicto. Fue un momento de muchísima tensión, viendo cómo la situación se salía de control en la carretera.
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Final de Jornada
Después de toda la adrenalina (la buena del concierto y la mala del bloqueo), terminamos llegando a casa a la 1:00 am.
A pesar del cansancio extremo, del susto en la vía y de que hoy apenas puedo moverme, lo volvería a hacer mil veces. Korn en vivo es una experiencia religiosa para cualquier fan del metal, y compartirlo con mi esposo y amigos lo hizo aún más especial.
¡Gracias Bogotá por el ruido y gracias a la vida por permitirme volver a casa a contar el cuento! (ultra dramática ella)
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Ay que lindo! Te envidio sanamente jajajaja yo tenia unas ganas de ir el domingo que fue que vinieron a mi país, pero los bolsillos en Argentina están bastante mal 😞 así que me quede con las ganas jajajaja pero que lindo que los hayas disfrutado 😍😍😍😍 por cierto! Ame encontrar tu espacio y que sea con esta entrada de Korn 🙌 así que tenemos muchas cosas en común jeje te invito a mi blog que es https://plegariasenlanoche.blogspot.com/ así nos estamos leyendo 💖 ya te sigo.
ResponderEliminarUn besote desde Plegarias en la Noche