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24 jun 2026

¿Qué clase de personaje eres en la vida real?


Hace unos días, mientras organizaba unas cosas en el trabajo, me encontré pensando en algo bastante curioso.

Los juegos de rol nos hicieron creer durante años que uno se sienta frente a una hoja de personaje, reparte unos cuantos puntos y decide qué quiere ser.

Arquero.

Mago.

Pícaro.

Sanador.

Todo parece bastante sencillo.

Pero la vida es una directora de juego bastante caótica y rara vez nos deja escoger.

De niña estaba convencida de que sería una exploradora. Una elfa del bosque de esas que recorren caminos antiguos, hablan con los árboles y encuentran ruinas olvidadas. Y siendo sincera, una parte de mí todavía quiere eso.

Sin embargo, la primera clase que la vida decidió darme no fue arquera.

Fue healer.

Estudié enfermería y terminé trabajando en una unidad neonatal. Aprendí a cuidar, a escuchar y a mantener la calma cuando las cosas se ponían difíciles. Aprendí que algunas heridas se ven y otras no, y que a veces una palabra puede aliviar tanto como un medicamento.

Creo que una parte de mí siempre se quedó allí.

Años después apareció el archivo. Una clase completamente distinta, o al menos eso pensaba al principio. Empecé a subir niveles entre documentos, carpetas y cajas. Aprendí a encontrar cosas que parecían perdidas, a ordenar el caos y a desarrollar esa extraña habilidad de saber dónde está algo incluso cuando nadie más tiene idea.

Y fue mucho tiempo después cuando entendí que quizá ambas clases no estaban tan lejos una de la otra.

Primero aprendí a cuidar personas.

Después aprendí a cuidar historias.

Porque los documentos también guardan vidas. Guardan recuerdos, decisiones, nombres, momentos importantes y pequeños fragmentos de quienes somos. Y supongo que, de alguna manera, sigo haciendo lo mismo que hacía antes: intentar que aquello importante no se pierda.

Luego llegaron los juegos de rol, el hapkido, los blogs, las conversaciones largas, los amigos que necesitan consejo, los compañeros que preguntan dónde está algo y las personas que simplemente necesitan que alguien las escuche un rato.

Y un día me di cuenta de que mi hoja de personaje parece haber sido creada por alguien que mezcló demasiados manuales. Sigo siendo healer, pero también soy archivista. Hay bastante de elfa urbana, un poco de druida de apartamento, algo de soporte emocional involuntario y una cantidad preocupante de conocimientos aparentemente inútiles que, por alguna razón, siempre terminan siendo útiles.

Y sospecho que a muchos nos pasa algo parecido. Conozco bardos que mantienen unido al grupo haciendo reír a todos, tanques emocionales que cargan con los problemas de medio mundo, magos capaces de hablar durante horas de su tema favorito aunque luego no recuerden dónde dejaron las llaves, y druidas urbanos que tienen demasiadas plantas y sueñan secretamente con abandonar la civilización para vivir en una cabaña en medio del bosque.

Quizá crecer no consiste en elegir una clase. Quizá consiste en descubrir todas las que hemos ido subiendo de nivel sin darnos cuenta.

Si hoy abriera mi hoja de personaje, probablemente diría algo así:

Clase principal: Healer.
Clase secundaria: Archivista.
Subclases: Elfa perdida, druida urbana y soporte emocional involuntario.
Habilidad especial: encontrar exactamente lo que alguien necesita, ya sea un documento, una palabra de ánimo o una curita.
Debilidad crítica: el calor, el exceso de ruido y la frase "eso se hace en cinco minutos".

Y ahora tengo curiosidad. Si mañana te entregaran tu hoja de personaje de la vida real, ¿qué aparecería en ella? ¿Cuál es esa habilidad que has ido subiendo sin darte cuenta? ¿Qué clase terminaste siendo? Y, sobre todo, ¿cuál es esa debilidad absurda que todos tus amigos conocen?

Porque sospecho que muchos somos multiclase. Y quizá una de las cosas más bonitas de crecer sea descubrir que somos mucho más que la primera clase que imaginamos cuando éramos niños.


20 may 2026

Aprender a existir entre dragones



Creo que durante mucho tiempo pensé que socializar era una especie de idioma secreto que todos parecían entender menos yo.


Mientras otras personas navegaban las conversaciones con una naturalidad que envidiaba, yo sentía que cada interacción venía con un manual invisible que nunca recibí. A veces las palabras se atoraban en la garganta, otras mi mente iba a mil revoluciones —o se quedaba en un blanco absoluto—, y muchas veces simplemente me iba a la cama sintiendo que venía “mal configurada” para habitar ciertos espacios.



Crecer siendo autista puede sentirse exactamente así: como observar el mundo desde una ventana muy nítida, pero de un cristal tan grueso que todo lo que ves parece existir detrás de una barrera imposible de cruzar. El ruido de afuera abruma, las reglas sociales cambian sin aviso y tú te quedas ahí, intentando descifrar el entorno.


Y entonces, aparecieron los juegos.



No hablo de los juegos como un simple entretenimiento superficial para pasar el rato, sino como un refugio. Como un lenguaje propio. Como un mapa seguro para explorar aquello que en el mundo real parecía demasiado complejo, caótico o ruidoso.

En mi vida, sentarme a la mesa a jugar Dungeons & Dragons se convirtió en algo inesperadamente terapéutico.


Puede sonar extraño pensar que llenar una hoja de personaje a lápiz, rodearte de dados y fingir ser alguien más pueda ayudarte a entenderte mejor. Pero a veces necesitamos la ficción y la fantasía para acercarnos a nuestras verdades más profundas.



Cuando diseño un personaje, cuando elijo sus dotes y trazo su trasfondo, a menudo imagino una versión de mí que camina por el mundo sin algunas de las limitaciones que cargo en el día a día.


Mi personaje no necesita gafas para ver la belleza del paisaje. No tiene que preocuparse por las enfermedades crónicas, por los dolores ni por ese cansancio físico que a veces impone sus propias reglas y me frena. Ella puede entrar en una taberna ruidosa llena de desconocidos y hablar con la seguridad de una líder. Puede sostenerle la mirada a un rey elfo o a un tabernero sin tener que calcular los segundos en su cabeza. Puede improvisar. Puede tensar su arco, lanzar un conjuro de paladín y si la tirada falla, el error se resuelve con el rodar de un dado, sin convertirse en una espiral interminable de culpa y sobreanálisis mental.


Y aunque ella está hecha de estadísticas y tinta, y claramente no soy yo... algo de mí habita en sus decisiones.


Porque al interpretarla, ensayo posibilidades. Practico respuestas ante la injusticia, exploro emociones complejas y me permito habitar formas de existir que en la vida real todavía estoy aprendiendo a digerir.


A veces, detrás de una tirada de salvación o de un éxito crítico, encontramos pequeños actos de valentía que nos pertenecen a nosotros, no a la hoja de papel:


Hablar firmemente cuando normalmente elegiríamos callar y desaparecer.

Improvisar un plan sobre la marcha cuando somos de las que necesitamos planear cada milímetro de la existencia.

Confiar a ciegas en los otros jugadores para que cubran tu espalda.

Aceptar, finalmente, que no todo resultado en la vida depende de nuestro control.

Y eso, aunque ocurra en un universo de dragones, bosques ancestrales y magia, rompe la barrera del cristal y transforma algo dentro de ti en el mundo real.



Creo que por eso el rol es una forma hermosa de terapia. No porque reemplace el acompañamiento profesional ni porque pretenda "curar" algo que no está roto, sino porque crea un espacio seguro. Un diario en blanco donde explorar quiénes somos sin el peso inmediato del juicio cotidiano. Nos da permiso para probar, para fallar, para morir y revivir, para reinventarnos.



Y quizá, sesión tras sesión, campaña tras campaña, descubres que muchas de las cualidades, la fuerza y la resiliencia que tanto admiras en tu personaje ya existían dentro de ti, esperando el momento adecuado para salir a la luz.


Tal vez por eso sigo guardando mis dados y diseñando nuevas historias. Porque en cada aventura, mi personaje me recuerda algo que el mundo exterior a veces me hace olvidar: que no hay nada malo en experimentar la realidad de una forma distinta.


A veces no es que estemos mal configuradas; a veces solo necesitamos encontrar la mesa correcta, las personas correctas y la campaña adecuada para recordar que nosotras también pertenecemos a este mundo.


8 abr 2026

¡La Quest al SOFA 2026 ha comenzado! (Y un par de confesiones de esta Elfa...)

 ¡Hola a todos!

Espero que sus inventarios de energía estén al máximo. Hoy les escribo con la túnica de vocera oficial de nuestra manada friki, porque la expedición hacia el Salón del Ocio y la Fantasía (SOFA) en Bogotá ya está tomando forma.




Les cuento que estamos coordinando un grupo de entre 25 y 30 valientes aventureros. Para que todo salga perfecto, he estado organizando las listas de participantes y el estado de las cuotas restantes. Y aquí va una pequeña confesión: me he estado apoyando en Canva y en la IA para que todo se vea bonito y organizado.



¡Por favor, bajen sus antorchas y tridentes! ). No cuento con los recursos para contratar a un artista local para este diseño específico, ni me estoy lucrando de ninguna manera con este viaje. Solo quiero que la experiencia se vea mágica y profesional para todos los que nos acompañan en esta travesía. ¡Paz y amor en el gremio!



 El Hallazgo de Azulita y los Detalles del Viaje

Tengo que darle todo el crédito a nuestra querida Azulita, quien fue la verdadera exploradora que encontró la agencia de turismo. Gracias a que ella ya ha viajado con ellos antes y sabe que son de total confianza, logramos asegurar un servicio de calidad para nuestro grupo. ¡Ella hizo el "scouting" y yo solo soy la bardo que da las noticias!

El paquete nos incluye:

Hotel para recuperar puntos de vida tras caminar por Corferias.

Transporte ida y regreso (el carruaje oficial).

Servicio médico (por si algún duelo de sof combat o de Mortal combat sale mal).




Un pequeño cambio de planes personal... 

Este año mi presupuesto para "armaduras" y props está algo ajustado, así que es muy probable que no me vean con cosplay. ¿La razón? Mi 2026 se perfila como el año de las aventuras en Bogotá y mi monedero de oro tiene prioridades:


Conciertos: Ya tengo mis entradas para Korn y Gorillaz (¡iré con mi amorcito!), lo que implica gastos de transporte y alojamiento extra para esas fechas.


Equipo nuevo: Me compré un Infinix GT 30 Pro que es una joya tecnológica (vale totalmente la pena por las fotos y el rendimiento), pero que aún estoy pagando.


Ahorros de supervivencia: ¡Necesito oro para el SOFA! Chucherías, comida rica adentro del evento, alguna figurilla que me guiñe el ojo o ropa nueva.




Serán tres viajes a la capital, tres aventuras totalmente distintas y muchísima emoción acumulada. Espero que todo salga de maravilla y que nos divirtamos al máximo en cada evento.

¡Nos vemos en el camino, aventureros!



Mew: Vocera de la Manada Friki / Una elfa organizando el caos

4 feb 2026

Crónicas de una "Loquita de la Papelería": Cuando el Scrapbook conoció a D&D

el reto de la semana fue planteado por Seshat Nix y consiste en Elegir  algo que te identifique (un objeto, actividad, hobbie, manualidad, receta, etc.) y cuéntanos por qué es tan importante para ti. Tómale fotos, explícanos por qué lo elegiste, cómo lo conseguiste (si es un objeto), cómo se hace y cómo/cuándo comenzaste (si es una actividad), por qué te gusta y consejos para quienes quieran empezar.


Tengo una confesión que hacer (aunque probablemente ya se me note): soy, oficial y orgullosamente, la "loquita de la papelería". Mi inventario en la vida real está lleno de stickers, washi tapes y rotuladores de colores. Pero este gusto tiene una misión vital: mis migrañas, que a veces golpean como un crítico de un dragón rojo, tienden a robarme recuerdos. Así que, para no perder la cordura ni la memoria, decidí fusionar mis dos grandes pasiones: el journaling y Dungeons & Dragons.

El resultado es mi propio grimorio de aventuras. Una libreta donde anoto desde el equipo y los mapas, hasta los trasfondos y nombres que mi cerebro intenta olvidar. Le meto toda la decoración, pinceladas de magia y cariño visual que me hacen feliz.

El "pequeño" detalle es que llevo muchísimos años jugando con el mismo personaje. La cantidad de información acumulada es tan colosal que transcribirlo todo se ha convertido en una campaña en sí misma. Aún me falta mucho, pero ¡hey! Es mi hobby ñoño, nerd y absolutamente terapéutico. Y sí, mi personaje se merece cada sticker que le pongo.

sin mas preámbulo les presento mi journal:



la caratula de mi querido journal , es de pasta dura y hojas aptas para marcadores y demás (son bastante gruesas) en mi caso esta orientada a arco y flechas , yo la compre en el evento de  el salón del ocio y la fantasía hace un par de años pero el artista es Flyp, así que si están en Colombia y les gusta este tipo de cositas no duden en pedírsela, muy recomendada.



breve portada...una pequeña pluma porque elfa arquera y me gustaba como se veía.



el nombre y algunos de los apodos por los que se ah conocido la doña elfa, también con una pequeña imagen de como me imagino se ve el personaje.


 estadísticas de el personaje (que aun no copio pero es la idea), esas estadísticas se usan durante el juego, en interacciones o batallas .


igual falta anotar estas cosas pero , breve ilustración de como podría verse el personaje - si nunca son suficientes strikes ni decoraciones....


el inventario de pociones 


inventario general (armas, armaduras ítems utilitarios varios)

 pergaminos , libros y demás que ella ah ido recolectando a lo largo de el tiempo 


les voy dejando mis artistas de confianza, todos de Colombia  y con temáticas muy lindas, de ellos saque muchos stikers y cintas y las que no pues son de aliexpres / temu :

nattadessu - sergio - nocts - isabell - donatella - erato medievall toto - dulce de rata
 

Así que aquí me tienen, rodeada de recortes y dados, tratando de que mi historia no se pierda en el olvido de una tirada fallida de salvación contra la migraña. Puede que me tome otros cien años terminar de transcribir todo, pero cada página es un pedacito de magia que recupero. Y ustedes, ¿Cómo guardan sus aventuras? ¿Son de los que anotan todo o confían en su modificador de Inteligencia? ¡Nos leemos en la próxima sesión (o en la próxima papelería)



30 ene 2026

La Terapia del Dado: ¿Por qué seguimos lanzando plástico para salvar el alma?



He llegado a los 34 para entender que la mejor medicina no viene en frascos. Mi verdadera cura es una mesa compartida con mi esposo , amigos, el peso de un D20 en la mano y esa libertad bendita de creer, aunque sea por un instante, que cualquier adversidad se desvanece con el conjuro de una bola de fuego.

A veces me preguntan (gente que no ha visto un orco en su vida, claro): “¿Todavía sigues con eso de los jueguitos?”. Y mi respuesta siempre es un : El rol no es un juego, es una terapia de choque contra la realidad.



El "Debuff" de la vida adulta:

La vida real es un Master un poco sádico. Te mete impuestos, crisis existenciales, escombros de versiones de ti misma que ya no usas y ese "debuff" de cansancio crónico que no se quita ni con un descanso largo (ni con tres cafés de calidad ). Por eso, cuando nos refugiamos en las páginas de un Journal o preparamos las hojas de personaje después de ajustar puntos, no estamos huyendo; estamos reentrenando nuestras habilidades. Es nuestra forma de recuperar puntos de golpe mentales antes de volver a salir al "mundo abierto" de la rutina.

¿Por qué nos salva el dado?

  1. El Control del Caos: En el trabajo no puedo decidir si mi jefe entra en modo "Berserker", pero en la mesa, si un trasgo me mira mal, puedo intentar un ataque furtivo. Esa sensación de agencia es el mejor antídoto contra la impotencia diaria.

  2. La Catarsis de la Pifia: Hay algo extrañamente sanador en sacar un 1 natural cuando intentas seducir a un guardia. Nos enseña que el fracaso puede ser divertido si tienes a los compañeros de "party" adecuados para reírse de ti.

  3. La Comunidad de los Barbablancas (y los que vamos en camino): Encontrar a otros "Elfos Perdidos" o veteranos de este mundo  que siguen comprando libros con la misma ilusión que a los 15, nos recuerda que no estamos solos en el bosque.


Conclusión (o Tirada de Salvación)

Al final, lanzamos dados porque es la única forma de recordar que, aunque las estanterías estén llenas y el tiempo sea escaso, siempre hay una aventura nueva esperando. No estamos "gastando" el tiempo; estamos invirtiendo en Puntos de Golpe emocionales.

Así que, si me ves mirando fijamente un manual de D&D 3.5, no me molestes: estoy en sesión terapéutica.





7 ene 2026

nuevo año .... nuevocomienzo?




Ok, no seamos tan dramáticos… El cambio de calendario no es EN SERIO un nuevo comienzo mágico, solo pasamos otra hoja del almanaque y ya. Pero oye, es una excusa perfecta para fingir que sí lo es, ¿no? ✧*。٩(ˊᗜˋ*)و✧*。 

 Hace un buen rato que quería volver a escribir aquí. Por fin parece que mi acosador se cansó (งಠ_ಠ)ง (o se aburrió, o lo hackearon los extraterrestres, quién sabe), y por ahora puedo respirar tranquila en este bosque olvidado. Porque sí, este blog es básicamente un bosque encantado pero medio abandonado: musgo por todos lados, arañas tejiendo en las esquinas y cero señal de WiFi. Mientras tanto, las otras redes se llevaron casi todo el tráfico. Las nuevas generaciones (y las no tan nuevas) prefieren el scroll infinito y los videos de 15 segundos que no exigen pensar demasiado. Este rincón requiere atención, tiempo… y un poquito de alma. Y la gente anda corta de todo eso últimamente.

¿Qué ha pasado desde la última entrada? Pues muchas cosas:

- Cambié de trabajo. El nuevo es… digamos que un asco con patas. Pero al menos ahora ejerzo como gestora documental y ya no trasnocho como zombie. Punto para la salud mental (y para no parecer vampiro en las mañanas).   Eso sí: igual que cuando era enfermera, los pagos llegan con retraso bíblico y nadie (NADIE) ლ(ಠ益ಠლ) quiere seguir las normas de archivo. Si algún día les cae una multa gorda… yo ya avisé. Miles de veces. Si me echan, al menos me iré con la conciencia tranqui y un “se los dije” tatuado en la frente. ( ˘▽˘)っ

- ¡Soy cinta negra por fin!  Cerré el ciclo después de años de sufrimiento glorioso. Físicamente fue una pesadilla: migrañas asesinas el día del examen (literalmente combatí medio ciega, confiando solo en el oído como Daredevil), rodilla que falseaba cada dos por tres… y mentalmente peor todavía. Estudiaba las llaves, las katas, los nombres de los movimientos… pero en el momento clave la memoria me hacía “¿y ahora qué seguía?”. Salí del examen y me pasé tres días con fiebre, vómito y migraña nivel dios griego enfadado. Pero ¿saben qué? Lo logré. Y eso pesa más que todo el dolor junto.ᕦ(ò_óˇ)ᕤ y sigo entrenando, pausado , lento y sin auto exigirme tanto , pero me hace feliz y con ello hago algo de ejercicio.

- Seguimos con Dungeons and Dragons, porque… ¿por qué no? La campaña avanza a ritmo de tortuga coja (niveles altísimos = cualquier cagada puede ser game over épico). Así que vamos lento, pero seguro. Mejor una muerte poética bien pensada que un TPK por ir a las carreras. ٩(ˊᗜˋ )و

Y este año vienen nuevas metas, varios retos personales que me tientan bastante y ganas de ver si entre unas cuantas amigas logramos revivir una mini-comunidad aquí en el mundito bloguero. Nada masivo, nada de influencers, solo gente que le guste escribir de verdad, leer con calma y tirar un comentario sin prisa. ヽ(*´∀`)八(´∀`*)ノ

¿Te animas a acompañarme en esta vuelta lenta pero con ganas? Porque yo ya estoy aquí otra vez… con café, migraña controlada (por ahora) y muchas historias pendientes.

Nos leemos pronto