viernes, 15 de mayo de 2026

Reto #13: Mi Vida en Píxeles

mayo 15, 2026 0 Comments




¡Hola, queridos mortales, hadas, orcos y demás criaturas de internet!

Aquí está vuestra elfa perdida, una vez más, respondiendo a un reto porque mi alma de blogger old-school no me deja quedarme callada cuando se trata de videojuegos. Este es un tema que me emociona mucho, porque los juegos han sido refugio, escape y maestra durante toda mi vida.

Hubo una época en la que pensé que los videojuegos eran solo una forma bonita de perder el tiempo.
Luego crecí y entendí que algunos mundos inventados terminan guardando pedazos muy reales de quienes somos.

Supongo que todos tenemos esos universos a los que volvemos cuando el mundo de afuera se siente demasiado ruidoso.

Para mí, esos lugares siempre han tenido nombres muy concretos.

el primer castlevania que jugué en mi game boy advance...
y me pase en japonés por mis ovarios (terca siempre)

Castlevania, con sus castillos infinitos, su melancolía elegante y esa sensación de caminar por ruinas donde algo antiguo sigue respirando.

ya tiene 25 años ....dios mi cedula x.x

The Sims, porque construir vidas ajenas siempre tuvo algo extrañamente terapéutico. A veces diseñar una casa perfecta se sentía más fácil que ordenar mis propios pensamientos.

Pokémon, que fue infancia, compañía y aventura. Creo que muchas personas de mi generación aprendimos a leer mapas y a insistir después de perder gracias a Pokémon.

Valheim, porque hay algo profundamente hermoso en construir un refugio mientras el bosque observa en silencio.

Y Ragnarok Online
porque algunos juegos no son solo juegos; son lugares donde dejamos una versión antigua de nosotros mismos viviendo para siempre.

Si tuviera que elegir un género favorito, seguramente serían los RPG.
Me gusta sentir que no solo estoy jugando una historia, sino habitándola.

Nunca he entendido esa pelea entre “gameplay o trama". Para mí, ambos deben caminar juntos, una buena historia sin jugabilidad se siente como un libro que no me deja tocar sus páginas, un gran gameplay sin alma se siente como un cuerpo vacío. Los mejores juegos logran algo raro: hacen que jugar sea parte de la narración.

Si pienso en el juego que marcó mi infancia, no necesito pensarlo mucho.

Fue Pokémon.


Ese fue mi primer portal.
La primera vez que sentí esa clase de emoción extraña que solo existe cuando descubres un mundo y entiendes, sin saber explicarlo, que una parte de ti va a quedarse ahí.

Y si hablamos del mejor soundtrack…


Sé que hay debates eternos sobre esto, pero mi corazón siempre vuelve a The Elder Scrolls V: Skyrim.

Hay algo casi sagrado en escuchar su música mientras aparece el eco del dovahkiin como si una montaña estuviera cantando tu nombre,a veces todavía escucho ese soundtrack y siento ganas de desaparecer un rato entre nieve, ruinas antiguas y dragones imposiblemente lejanos.

Quizá por eso me gustan tanto los videojuegos.

Porque algunos no se juegan.

Se habitan.

lunes, 4 de mayo de 2026

Crónicas del Trueno: Sobreviviendo a Korn y al Caos en la Ruta

mayo 04, 2026 1 Comments
¡Hola a todos! Aún me zumban los oídos y, sinceramente, siento que mis rodillas tienen la edad de un roble milenario. Pero aquí estoy, con el corazón lleno y el cuerpo molido, para contarles cómo fue la travesía hacia Bogotá para ver a los gigantes de Bakersfield: Korn.






El Reencuentro y el Festín

No todo fue distorsión y gritos. Uno de los puntos más mágicos de este viaje fue el reencuentro con viejos amigos. Hay amistades que el tiempo no oxida, y pudimos compartir momentos increíbles alrededor de una mesa. Cenamos con unos, compartiendo anécdotas de años atrás, y al día siguiente disfrutamos de un almuerzo con otros antes de prepararnos para la batalla en el recinto. ¡Nada como recargar energías con buena comida y mejor compañía!

la cena de la primera noche en Bogotá 



almuerzo antes del concierto 


La Energía en Bogotá: ¡Pura Adrenalina!



Cuando las luces se apagaron y empezó a sonar el "boom-na-da-muma-na-namusa", el mundo se detuvo. La presentación en Bogotá fue impecable. Ver a Jonathan Davis con su icónico pie de micrófono diseñado por Giger y sentir ese bajo de Fieldy retumbando en el pecho es algo que ninguna grabación puede replicar.

Saltamos, gritamos y liberamos toda la energía acumulada. ¿El resultado? Rodillas destrozadas y un dolor de cuerpo que me recuerda que lo di todo en el mosh. ¡Sin arrepentimientos!

al día siguiente nos la pasamos bastante tranqui en un centro comercial cercano a la terminal de transporte porque ya "habíamos vivido suficientes emociones" así que recordamos nuestra infancia con carritos chocones y jueguitos, nos divertimos mucho hasta que llego la hora de irnos .


El "Sándwich" de Regreso: De la Euforia al Caos

Si el concierto fue intenso, el regreso fue una odisea de nivel "jefe final". Lo que debía ser un viaje tranquilo de 8 horas se transformó en una maratón de 12 horas.




Nos encontramos atrapados en medio de un conflicto entre las barras bravas del Cali y el ESMAD de la policía. Imaginen la escena: más de 90 vehículos llenos de hinchas violentos, una horda de motorizados del ESMAD y nosotros ahí, justo en el "sándwich" del conflicto. Fue un momento de muchísima tensión, viendo cómo la situación se salía de control en la carretera.

los 90+ vehículos 


Final de Jornada

Después de toda la adrenalina (la buena del concierto y la mala del bloqueo), terminamos llegando a casa a la 1:00 am.

A pesar del cansancio extremo, del susto en la vía y de que hoy apenas puedo moverme, lo volvería a hacer mil veces. Korn en vivo es una experiencia religiosa para cualquier fan del metal, y compartirlo con mi esposo y amigos lo hizo aún más especial.


¡Gracias Bogotá por el ruido y gracias a la vida por permitirme volver a casa a contar el cuento! (ultra dramática ella)