Hay algo que nadie le advierte a las elfas cuando abandonan el bosque y terminan atrapadas en ciudades llenas de cemento, ruido y calor infernal.
La vida urbana es hostil.
No de manera épica, claro. No hay dragones atacando edificios ni nigromantes invocando esqueletos en las oficinas (aunque algunos jefes tienen energía de villano secundario de RPG).
La verdadera batalla consiste en sobrevivir cosas como:
calles llenas de carros gigantes,
motos apareciendo de la nada,
volquetas del tamaño de una fortaleza medieval,
luces blancas que parecen interrogatorio policial,
y temperaturas claramente diseñadas por algún dios maligno del desierto.
Especialmente el calor.
Necesito dejar esto por escrito como documento histórico: odio el calor con toda mi alma. (¬_¬")
No es una incomodidad pequeña ni una “ay, qué clima tan cansón”.
No.
Es una enemistad ancestral. (la disautonomía y el sincope vasovagal + las migrañas hacen que esto sea personal)
El calor derrite mis pensamientos, mi paciencia y probablemente mis últimos deseos de convertirme en un miembro funcional de la sociedad. Hay días donde siento que mi cerebro empieza a funcionar como una pestaña de Chrome con 37 videos abiertos y un ventilador agonizando de fondo.
Y aun así tengo que salir.
Montarme en mi motico eléctrica y atravesar la ciudad entre carros enormes y volquetas que pasan al lado como si estuvieran participando en una misión de GTA de nivel legendario.
A veces genuinamente siento que voy en una aventura de bajo presupuesto:
“la elfa urbana atraviesa el reino industrial en su corcel eléctrico mientras evita morir atropellada por maquinaria pesada”.
Y honestamente… un poco sí.
Ni siquiera sé cómo explicar el nivel de agotamiento que produce existir en una ciudad ruidosa cuando uno por dentro claramente fue diseñado para vivir en un bosque frío leyendo libros, tomando té y hablando con criaturas mágicas.(que lindo es soñar)
Y ni hablar de las migrañas.

Las migrañas son básicamente debuffs mágicos permanentes.
Un día estás relativamente funcional y al siguiente cualquier luz fuerte te convierte en un vampiro moribundo buscando oscuridad y silencio como si fueran objetos legendarios.
Pero creo que las elfas urbanas desarrollamos métodos extraños de supervivencia.
Por ejemplo:
audífonos = barrera mágica protectora,
café o Coca-Cola = poción de energía,
blogs personales = refugios clandestinos,
videojuegos = descanso en la taberna,
y los amigos correctos = party necesaria para no perder cordura. (mi esposo y su infinita paciencia cuando soy un vampiro cascarrabias huyendo de la luz )
Porque honestamente, una de las pocas cosas que hacen soportable el caos moderno es encontrar pequeños lugares donde todavía puedas existir despacio.
Un blog.
Una conversación rara de madrugada.(cuando me gana el insomnio y charlo con mi amiga en japon)
Una canción que te entiende demasiado.
Una partida de rol absurda.
Un comentario bonito en internet. (amo que ustedes me dejen comentarios)(*ᴗ͈ˬᴗ͈)ꕤ*.゚
Un momento de silencio después del ruido.
Supongo que por eso sigo escribiendo aquí.
Porque aunque la ciudad esté llena de caos, concreto, deadlines absurdos y calor salido directamente del infierno… todavía quiero creer que se puede encontrar un poquito de magia entre todo eso.
Aunque sea escondida.
Aunque sea pequeña.
Aunque venga manejando una moto eléctrica entre volquetas mientras sobrevivo a otra misión secundaria de adulta funcional.
Atentamente:
una elfa claramente diseñada para vivir en un bosque y no en el parche industrial de un MMORPG.

Vaya... pues te dejo por aquí este abrazo en forma de palabras desde el otro lado del océano, donde la estación de frío polar ha dado paso súbito a la estación de calor seco. Un año más vuelvo a repasar los trucos beduinos contra el calor, vuelvo a pensar que debería tomar té caliente como ellos... Y, como siempre, luego lo pruebo y vuelvo a pensar que hay que estar hecho de una pasta especial para que se te quite el calor tomando algo más caliente aún.
ResponderEliminarEn fin, menos mal que tenemos otros remedios.
Y coincido contigo, los comentarios bonitos en internet son un poco de esa magia que aún podemos encontrar. ¡Espero que éste sea uno de ellos!
hola
ResponderEliminarugh te entiendo por completo aunque a decir verdad tengo la suete de vivir en clima templado y una ciudad algo peque, pero justo cuando voy a CIUDADES, uff, no me imagino viviendo en un lugar asi y siempre me pregunto como le hace la gente para no llorar cada noche :C y todos los tips que cuentas me han parecido super acertados n.n
te mando un abrazo
Que bonito! "un poquito de magia" entre el caos y los comentarios siempre alientan a seguir, por años habia olvidado lo lindo que es tener un blog y olvidarse del scroll infinito. Mucho ánimo con las misiones secundarias de adulta funcional!
ResponderEliminarYo tambien ultimamente odio el calor, esta horrible y cada vez peor, te entiendo, saludos:D
ResponderEliminarMe hace gracia que los jefes de oficinas tengan energía de "villano secundario" y sientas que vas en una aventura de "bajo presupuesto". Es como que todo siempre es ligeramente decepcionante y de mala calidad xD
ResponderEliminarTe escribo con las manos frías y los pies fríos y la nariz fría. Técnicamente sólo te escribo con las manos, but still, you know what I mean. Mandame un poquito de calor para así poder disfrutar de nuevo de una Coca-Cola bien helada =')
Yey por fin puedo comentar xD amo tus relatos 💜 hacen que lo cotidiano sea mágico y eso es genial, también odio el calor, pero para ser honesta también el frío como pasa últimamente en mi País(・∀・) cariños!!!
ResponderEliminarNos pasa a muchos. La vida urbana es hostil y si encima hace calor es insoportable. Me apunto tus remedios para intentar soportarlo todo. Un saludo.
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