martes, 26 de mayo de 2026

Reto #14: Entrada del Diario: La Dulce Rutina

El reto "Romanticizing my life" (Small Joys)




Despierto a las 7:30 con el cuerpo aún envuelto en una pereza deliciosa. Las sábanas conservan el calor de la noche y el aroma suave de mi amor durmiendo a mi lado. Me quedo un rato más entre las almohadas, disfrutando de esa flojera que casi me roba toda la mañana. Nymeria duerme plácidamente en su rincón, apenas moviéndose. Solo se escucha su respiración tranquila. No es de mañanas efusivas, y me encanta respetar su ritmo.
Finalmente me levanto. El beso de despedida a mi amor es lento, profundo, de esos que saben a “te veo pronto”. Salgo de casa con el corazón lleno y el alma todavía un poco dormida.



A las 8 llego al trabajo. El aire con olor a papeles viejos del lugar me recibe junto al silencio de las mañanas. Me siento frente a la pantalla y reviso los correos corporativos mientras la música me acompaña: unos días José José con su voz aterciopelada llenándome el pecho, otros Cuarteto de Nos con su sarcasmo inteligente que me hace sonreír. Por la ventana observo a la pareja de torcazas que ha anidado en la cornisa. Las veo turnarse con paciencia infinita para empollar sus huevos, moviéndose con esa calma antigua que me serena en medio de la soledad del lugar.

 Llega el mediodía, mi momento más sagrado del día.

Almorzamos y después nos recostamos en la cama: mi esposo, yo y nuestro gato enano, que se enrosca entre nosotros con un ronroneo grave y vibrante. El ventilador gira despacio, la luz se filtra suave por las cortinas y el aire huele a hogar, a piel tibia y a amor tranquilo. Son solo unos minutos robados al tiempo, pero se sienten como un pequeño paraíso. Beso a mi amor, acaricio la cabecita del gato y, con pena, nos levantamos cuando ya casi son las dos.



De vuelta en la oficina, el calor de la tarde cae pesado. Prendo el ventilador y siento el aire fresco rozándome la nuca y los brazos. Me sumerjo entre papeles y archivos, imaginándome como una escriba de una época fantasiosa, rodeada de tinta, sellos y antiguos secretos. La música sigue sonando bajito. Entre una tarea y otra, leo las entradas de mis amigos en Blogger o las actualizaciones del archivo general.



es jueves así que termino la jornada, empaco mi uniforme y cinturón, cambio mis zapatos por los de entrenamiento. Mi amor me espera en la moto. Subo atrás, me abrazo a su cintura y mientras recorremos las calles charlamos del día: anécdotas, risas y planes pequeños. El viento en la cara y su cuerpo contra el mío se sienten como pura felicidad.

Llego a la academia. Saludo a mis amigos y compañeros con abrazos y bromas. Entrenamos con energía, sudor y muchas carcajadas. Nos hacemos bullying cariñoso, nos picamos y nos apoyamos. Esa complicidad me recarga el alma.

Regreso a casa ya de noche. Apenas abro la puerta, Nymeria se acerca con paso suave pero decidido. Su pelaje café rojizo brilla bajo la luz cálida de la sala. Se pega a mis piernas, levanta la cabeza y me mira con esos ojos claros que lo piden todo. Me siento en el sofá un rato y ella sube a mi lado, apoyando su cabeza grande y pesada sobre mis piernas. Hundir mis dedos en su pelaje es como tocar seda tibia y espesa. La acaricio despacio, con caricias largas y firmes, y ella suelta esos suspiros profundos y guturales tan característicos de los huskies, llenos de placer y entrega. Ese es nuestro momento del final del día: solo ella y yo, cansadas pero contentas.



Después me quito la ropa sudada, entro a la ducha y dejo que el agua caliente se lleve todo el cansancio. Me pongo el pijama, tomo mi sedante y me meto en la cama. Antes de entregarme por completo a los brazos de Morfeo, abro Brawl Stars y termino mis misiones diarias.

Y así termina otro día.

Una rutina sencilla, a veces agotadora, pero llena de amor: en los besos de mi esposo, en los ronroneos del gato, en las caricias silenciosas de Nymeria al final del día, en la música que me acompaña y en esos pequeños rituales que hacen que todo valga la pena.



1 comentario:

  1. Definitivamente este resto de romantizar la vida, es maravilloso, leyendo esta entrada, me hizo darme cuenta de las pequeñas cosas que acompañan mi dia, las cuales suelo pasar por alto, como el despertr y sentir el peso de mis peluditas a mi lado y sus respiraciones pequeñas, es bueno ver la vida asi, ya que me permitió abrir los ojos y ver lo maravillosa que realmente es la vida.

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